Contacto: Peugeot Ion "0g Electric"

Poco, muy poco he podido conducir el nuevo Peugeot Ion. La apuesta eléctrica del fabricante francés estará lista a finales de este mismo año en España, pero ya hemos podido realizar una pequeña toma de contacto con una unidad pre-serie. De entrada te diré que mucho tiene que mejorar para que entre por el ojo a juzgar por el precio y lo que ofrece.
Gracias a la colaboración entre Mitsubishi y PSA, el Ion (y el C-Zero de Citroën) es una realidad. Aunque muchos podríais pensar que los franceses se han subido al carro del vehículo eléctrico cuando Mitsubishi tenía el I-Miev ya listo, la cosa no es del todo cierta. PSA ha sido la encargada de desarrollar diversos apartados para mejorar la eficiencia y viabilidad del producto, con elementos tan interesantes como el sistema de regeneración de energía.

La base del Ion es muy conocida en Japón, pues el Mitsubishi MIEV con motor térmico lleva ya unos añitos en el mercado. Salvo pequeñas pinceladas de diseño -para muchos inapreciables-, el trío urbano es idéntico. Visto en persona resulta cuanto menos curioso por sus formas. Mide menos de 3,5 metros pero sin embargo su altura se va hasta los 1,6 metros, que es mucho para un utilitario. Viéndolo desde la trasera se ve muy estrecho (no llega al metro y medio), lo que le convierte en un modelo personal y diferente. Estéticamente no enamora, pero mantiene el toque simpático necesario en los vehículos citadinos.



Antes de tomar sus mandos, los responsables de producto de Peugeot nos estuvieron explicando su particular visión del vehículo eléctrico. Con más sinceridad de la habitual, reconocen las limitaciones que a día de hoy todavía llevan intrínsecos este tipo de automóviles. Además del coste elevado que conllevan las baterías, tanto autonomía como infraestructuras están en un punto muy retrasado frente a los de combustión. Pese a ello, creemos que con el paso del tiempo la tecnología avanzará hasta si no igualarlos, al menos dejarlos en una posición menos lejana.

El caso es que el Ion tiene una potencia total equivalente a 64 CV (47 kW), cifra similar a la de un urbano básico. Lo mejor es que la entrega de par es constante, lo que junto a su buena cifra permite unas aceleraciones brillantes, al menos sobre el papel. Aunque este modelo está pensado para un uso callejero, los 130 km/h de velocidad máxima aseguran unas prestaciones suficientes para moverse por las circunvalaciones. El lado negativo es que según aumentamos el ritmo, la autonomía se reduce, más aún en condiciones en las que la regeneración de energía no entra en funcionamiento (como en autopistas y autovías a ritmos constantes).

Según la homologación, el Ion puede recorrer 130 km con una sola recarga, pero ojo, porque la cifra es la resultante del ciclo combinado, así que solo en ciudad podría rondar los 150 km. Dado que los desplazamientos en estas vías suelen ser bastante inferiores, está claro que puede hacerse un hueco en el mercado. Para cargarlas al 100% serán necesarias 6 horas en una toma de corriente convencional, sí bien con las de tipo rápido en sólo 30 minutos ya tendremos el 80%. El mayor problema reside en la falta de infraestructuras que permitan realizar las recargas, toda vez que una estación en la calle no parece que vaya a durar más de dos días intacta (sólo hace falta ver los parquímetros, cabinas de teléfono, etc. totalmente vandalizadas). De todos modos son muchos los intereses puestos en este tipo de automóviles, tanto por parte de las administraciones como de las empresas de suministro eléctrico, por lo que soluciones terminará habiendo; cuáles por ahora es un misterio. Lo ideal sería que el comprador del Ion tuviera un garaje individual en el que poder enchufarlo con total tranquilidad, algo que dado el precio del vehículo no será especialmente complicado, pues apunta a una parte alta de la sociedad española.

Económicamente hablando, mantener un Ion es bastante accesible. Las revisiones son mucho más sencillas (y más baratas nos aseguran) mientras que el coste cada 100 km no alcanza los dos euros, es decir, entre un 8 y un 10% menos que un turismo convencional de similar tamaño. Lo malo es que el coste de adquisición, ayudas incluidas, es el triple. Para que te hagas una idea, aunque todavía no se ha fijado la tarifa final, rondará los 29.000 € en la calle ayudas incluidas. Viendo que el precio será un punto negativo, en Peugeot lo importarán con un completo equipamiento en el que no faltarán el ESP, TCS, ABS, EBD, seis airbags, climatizador automático, cuatro elevalunas eléctricos, arranque y entrada sin llave, espejos eléctricos y sistema de navegación entre otras cosas. Además de todo lo citado, todos los Ion llegarán con una tarjeta de movilidad cargada con crédito (programa MU), que permitirá alquilar otros productos cuando las necesidades puntuales lo requieran. Las opciones para la compra pasarán por el renting, la adquisición convencional e incluso una tercera posibilidad que permite el alquiler de las baterías. En un principio, la primera de ellas será la más viable, especialmente para empresas que podrán desgravarse el IVA. Aún sin confirmar, podría rondar los 500 €/mes con mantenimiento, seguro y cambio de ruedas incluidos, para un plazo de 48 meses. Dado que la vida útil estimada del Ion es de ocho años, no parece mala solución.

Una vez vista la parte teórica, toca la práctica. Durante un breve recorrido por las atascadas calles de Madrid tuve la oportunidad de ver cuán especial y diferente resulta. Nada más montarte todo parece tan convencional como en cualquier otro turismo de combustión. Salpicadero, mandos y ergonomía son de turismo corriente. La sensación de amplitud, dadas las dimensiones exteriores, es excelente y hay espacio más que de sobra para cuatro adultos, siempre que los que vayan sentados atrás no sean muy altos (por encima del metro-ochenta las piernas darán con los respaldos delanteros). El maletero, con 160 litros, es pequeño pero válido para la finalidad a la que va destinado (olvida irte de vacaciones, más que nada por la autonomía).

La calidad de acabados es sin duda lo peor de esta unidad. Además de unos plásticos muy pobres en aspecto, la consistencia de los mismos era bastante limitada, y sólo con apoyar el brazo en el lugar específico para ello en la puerta, se hundía para dentro. Pero tranquilos, el jefe de producto me comentó que este punto será mejorado en las versiones definitivas, con ajustes más rigurosos, materiales a la altura (¿?) y otras pequeñas variaciones como una palanca de cambios con sólo un modo (desaparecerá el modo Eco), y un volante totalmente originario de Peugeot.



Giramos la ruedecilla que hace las veces de llave y... ya está arrancado. Aquí no hay sonido ni nada que indique que está en marcha, a excepción de un testigo luminoso en la instrumentación que indica que está listo ("ready"). La sensación es de haberle dado una vuelta menos al contacto y que sólo has conectado la batería. Pero nada de eso, al quitar el freno de mano y poner la palanca en posición "D", el Ion se mueve. No vibra, no suena. Todo es suavidad. En cierto modo esta sensación ya la había experimentado con los híbridos de Lexus, que en una primera fase funcionan completamente en eléctrico (si tienen carga suficiente). La diferencia radica en que mientras estos tienen el apoyo del motor térmico, en el Ion sólo hay 47 kW dispuestos a darlo todo en las caóticas calles madrileñas. Dado que en la presentación teórica nos habían insistido mucho en sus aceleraciones y la constancia de par, pensé que la respuesta sería más contundente. No va mal, pero tampoco con la ligereza que tenía en mente. Cierto es que justo delante circulaba un vehículo auxiliar de Peugeot que hacía las veces de guía, por lo que en todo momento había que adaptarse a las formas y maneras del otro conductor (cosa que no deja libertad alguna para poder experimentar, algo lógico teniendo en cuenta que en la actualidad sólo hay ocho unidades pre-serie en Europa, todas ellas de alto coste económico). Otro aspecto que pude notar es la notable influencia que tiene el viento sobre la alta carrocería del Ion. No es que de la sensación de que va a volcar, pero se muestra bastante sensible y obliga a corregir la trayectoria. Otro punto a tener en cuenta es que el uso de la calefacción y el aire acondicionado limita notablemente la autonomía, lo que en las respectivas temporadas estivales puede suponer un inconveniente. No creo que, al menos en muchas ocasiones, se de el dilema entre pasar frío o llegar a casa, pero hay que tenerlo en cuenta.

Donde no hay pegas es en la manejabilidad del Ion como vehículo. Dejando a un lado su mecánica, sus contenidas dimensiones le permiten ratonear como pez en el agua entre tanto coche, moto y taxi. Su radio giro, de sólo 4,5 metros, hará de los cambios de dirección una maniobra sin importancia. ¿Qué tal sería un Ion con motor de un litro de gasolina? Pues un rival más para el 107 pero mucho más caro, tomando como referencia los precios en los que fue comercializado el MIEV 1.0i en el Reino Unido, que superaba los 13.000 €.

Como anécdota te puedo contar que la a unidad probada, con placas británicas y volante a la derecha, en realidad es un i-MIEV japonés (el trío será ensamblado allí), manteniendo incluso los mandos de los limpias en el lado izquierdo del volante. Esto en la práctica me hizo accionar más los limpias que los intermitentes durante el trayecto (acto reflejo fruto de la costumbre).

En definitiva el Ion es un producto que cómo dicen los propios responsables de desarrollo, es limitado en posibilidades de uso respecto al de combustión tradicional, pero capaz de cumplir eficazmente a diario en los desplazamientos urbanos de un ciudadano medio. El modelo definitivo, con las mejoras previstas, supuestamente será un automóvil mucho más completo y atractivo al ojo. Su precio por el momento es elevado, tanto que no sé hasta que punto la conciencia ecológica hará merecer la pena el sobre-esfuerzo, pero con i-MIEV, C-Zero e Ion en la calle, y las 50.000 unidades estimadas para su venta hasta 2015, las cosas podrían cambiar y reducirse los costes. De lo que no hay duda es que los eléctricos son, relativamente, una realidad tangible y una opción más a considerar. Y esto es sólo el principio... Más adelante llegarán incluso de otras marcas, pero yo por ahora me quedo con la hibridación.

Un último apunte para la reflexión; el 3008 HybridDiesel estará listo el año que viene, y será el primero de una completa oferta de productos (no específicos, sino sobre los conocidos) con este tipo de motores, 508 incluido.

Fuente: es.autoblog.com

Etiquetas: Noticias,